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Chau Pañal!: Control de Esfínteres
Mi hijo ya no es más un bebé. Entre los dos años y medio y tres, es el momento que generalmente se produce lo que se llama el control de Esfínteres. Este bebé, ya niño comienza a retener y eliminar tanto el pis como la caca con cierto control. ¡Por lo tanto, es la hora de dejar los pañales!.
Es el último de la serie de lo que se deja, primero lo fué el pecho, luego el chupete, la mamadera, y con el pañal se deja de ser bebé; o por lo menos lo que de ello representa para pasar a ser un niño.
En el caso del pañal, a diferencia del chupete y la mamadera, es el niño quien toma primariamente la decisión de dejarlo y los padres son quienes lo acompañan en esa determinación. No es lo mismo, para el chupete y la mamadera, ya que deben ser los padres quienes ponen un límite en relación con el tiempo de abandonarlo.
El niño comienza a usar calzoncillo como su padre, o bombacha como su madre, y ya hace sus necesidades como el adulto, en un baño, en privado y cuando éste lo decida.
El hacer pis o caca a voluntad, con control, le da al niño la posibilidad de darle o no algo al otro querido y apreciado para él; el pis y la caca funcionan como un regalo (peculiar regalo), es un producto del niño que se desprende y que se cede para agradar a los padres.
Si bien, es que a partir del pedido del adulto, con el famoso: ¿Querés hacer pis?, ¿Querés hacer caca?, se demanda que haga algo, es en última instancia el niño él que decide expulsar o retener a gusto, algo tan íntimo, producto de su cuerpo. El niño está atento a la respuesta de su acto, y es como consecuencia de lo que le significó para sus seres queridos ese regalo (alegría, festejarlo) que lo repetirá.
Él ya puede comprender que el pis y la caca son partes de él, que salen de su cuerpo y de lo que se podría separar. Es por eso que simboliza un regalo para el otro, es algo valioso del que se tiene que desprender y dar a cambio de sentirse querido y festejado.
Es muy común que el niño quiera ver la caca o que la salude cuando se va, es un momento del desarrollo en el que tiene un particular interés y curiosidad por saber de donde sale, y por lograr hacer lo que los otros le piden.
Por eso siempre es favorable, alentar, felicitar, cuando algo de esto se pone en juego. Y hay que tener presente que en los primeros tiempos, pueden haber muchos momentos, en que el niño se le escape el pis o se niegue a expulsar la caca y pida hacerla en el pañal, hasta con terror, y no por eso habrá que enojarse. El control de esfínteres es un momento del desarrollo que el niño tiene que pasar, elaborar y los padres tener mucha paciencia.
¿Cuándo nos damos cuenta que está emocionalmente preparado?. Existen muchos indicios, y no siempre se asocian con la edad o las necesidades de los adultos.
Pautas de conducta:
- Cuando el niño puede compartir con otros algo de lo suyo.
- Demuestra deseos de agradar.
- Aparecen signos de orden, sentimientos de vergüenza y asco por ensuciarse.
Pautas del desarrollo:
- Puede caminar solo al baño, y tiene la habilidad para subir y bajarse la ropa.
- Puede permanecer sentado en el inodoro o la pelela.
- Mantenerse seco por varias horas.
- Comprender y responder a órdenes simples.
Existen diferentes momentos en este proceso de elaboración:
En una primera instancia el niño registra cuando se hizo, le molesta y pide que le cambien el pañal. Luego, comienza a darse cuenta cuando se está haciendo, pero no puede anticiparse o prevenir. Hasta que pasa a manifestar sus deseos de ir al baño y puede esperar hasta llegar a él.
Por eso siempre es importante no presionarlo o sacarle abruptamente los pañales porque se encuentre en la edad o es la llegada del verano. Es necesario esperar que pueda madurar ese momento.
También puede pasar que el niño haga síntoma del control de esfínteres, a ésto se lo llama: enuresis y/o encopresis. Ya sea por retener o eliminar la orina (enuresis) y las heces sin control (encopresis). Podría ser porque nunca llegó a contener, o bien, que aparezca bajo alguna circunstancia emocional que lo rodea. Siempre es necesario primero descartar algún problema orgánico en el control pediátrico, y si fuera necesario es conveniente hacer una consulta por si algo emocional esta ocurriendo.


